Un beso pequeño pero intenso. Suave pero húmedo. Corto pero excitante. No quise que mi lengua interviniera, esto ya era demasiado para el. Iba a ir poco a poco. Giré la cabeza, cambiando la posición de peso, presionando mas mi boca sobre la suya, el seguía totalmente quieto, no hacia nada. Entreabrí un poco mi boca y el hizo lo mismo, creo, que inconscientemente. Aun estaba preparado por si recibía un empujón o un guantazo. Me siguió un poco el rollo, pero sin lenguas de por medio.
Noté como su fría mano se posaba sobre mi pecho desnudo e hizo presión sobre el, haciendo que nos separáramos. No me resistí, ya havia estado bien por hoy.
De repente puso su mano libre sobre mi hombro, yo le apreté la cintura, por si intentaba hacer cualquier movimiento inesperado. Y lo hizo, pero jamás iba a pensar que su movimiento fuera besar.
Se acerco rápidamente a mi y me beso, vi que cerraba los ojos fuertemente, mientras clavaba las uñas sobre mi hombro. Solté la mano que agarraba la muñeca de el y la puse sobre su espalda, el puso su otra mano, cuando quedo libre en mi otro hombro. Giro la cabeza y entreabrió la boca, buscando mas, y yo se lo di.
Deje de sentir sus manos sobre mis hombros y no te como se posaban sobre mis manos, las agarró y las condujo hasta su cuello, dejándole la cintura libre. Comencé a acariciarle el cuello con los pulgares mientras el ponía sus dos manos sobre mi pecho. Cuando me quise dar cuenta, casi estaba en el suelo del empujón que me metió.
-Eres una cerda.-dijo poniendo una mueca de asco.
-Una cerda que te pone como un perro.
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